domingo, 27 de diciembre de 2009

Low cost



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Los domingos suelo desayunar como día de fiesta que es: Un café con leche grande, una napolitana y un zumo de melocotón. Bueno... a veces desayuno lo mismo entre semana, pero es que la vida de un vicario parroquial es muy dura, y hay que coger fuerzas para lo que se nos venga encima. Además de desayunar generosamente, suelo leer la prensa. Los domingos toca la prensa generalista. Entre semana el Marca, más que nada para preparar la homilía de la Misa de los niños.

Hoy leí con agrado que una compañía de bajo coste, abrirá una nueva ruta entre Vigo y Bruselas. Obviamente, ya he reservado mi boleto para el vuelo inaugural en marzo. No es que tenga familia en Bélgica, ni siquiera que el Papa visite este país en esas fechas, pero a todos nos gusta todo lo que lleve la terminación Low cost. Un concepto este de los negocios de bajo coste, que surgidos al amparo de la revolución de internet, han creado una cultura que ha invadido los espacios que antes estaban reservados para unos pocos elegidos. Se trata de una nueva generación de consumidores que exige que las empresas se amolden a ellos y a sus posibilidades, y no al revés como dictaba la economía tradicional.

Esto último parece que se quiere reflejar, no sólo a lo que a los negocios atañe, sino también a lo que al hombre se refiere. Un hombre low cost. En su pensar, en su vivir, en su relacionarse, en su compromiso... en su todo. Inclusive en la familia. Familias de bajo coste, menudo despropósito. Como si la Familia formara parte de un gran mercado, donde se realizan transacciones acordes a las necesidades puntuales de los consumidores. Generando de esta forma ,en cada momento un modelo distinto. ¡ Pero si sólo hay un modelo ! La comunidad de amor formada por un hombre y una mujer, llamados al bién común y a la generación y educación de los hijos. Eso es Familia. Las imitaciones son horrendas. Y traen nefastas consecuencias. Y si no os animo a comprar en los chinos.

¡ Que afortunados somos ! Demos gracias a Dios por nuestras familias. Pero no sólo eso. Defendámosla sin miramientos. Es la institución y el negocio más importante del hombre. Si este business falla, el mercado de valores se desploma provocando un efecto tequila, un corralito o una gripe A.

¡ GRACIAS FAMILIA !

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡QUÉ RAZÓN LLEVAS! TE LO DIGO YO QUE, ESTOY MUY SENSIBILIZADA CON ESO DE LAS FALSIFICACIONES Y OTROS SUCEDÁNEOS.

Anónimo dijo...

lo único que no hay low cost en este país es la cesta de la compra.